Ante la advertencia de especialistas de que las nuevas generaciones podrían perder hasta 20 años de vida frente a pantallas, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado urgente a madres, padres de familia y a la sociedad para atender el tiempo que los menores pasan en celulares, videojuegos y redes sociales.
Regulación Escolar y Concientización Social
Durante la conferencia, la mandataria federal señaló que los resultados de una encuesta nacional indican que más del 71 por ciento de los padres de familia aprueban la regulación de teléfonos celulares en las escuelas. Sin embargo, enfatizó que la estrategia gubernamental busca ir más allá de las aulas, promoviendo una discusión profunda y una campaña nacional de concientización sobre las implicaciones que el uso temprano y excesivo de la tecnología tiene en el desarrollo integral del país.
Por su parte, el secretario de Educación, Mario Delgado, explicó que la relación con los dispositivos se ha vuelto compleja debido a la inteligencia artificial. Advirtió que los algoritmos comerciales están diseñados para capturar la atención, moldear hábitos y desplazar actividades esenciales de la vida diaria de niñas, niños y adolescentes.
Impacto Neurológico y Adicción Digital
Especialistas invitados a la presentación detallaron los daños profundos que la sobreestimulación digital provoca en el cerebro humano. Tania Jiménez García, especialista en orientación psicológica, explicó que el uso constante de plataformas digitales y videojuegos activa de forma artificial el sistema de recompensa cerebral, lo que altera la producción natural de dopamina, genera tolerancia y puede derivar en cuadros graves de adicción y estrés digital.
Asimismo, los expertos alertaron sobre la drástica erosión de la capacidad de atención, al señalar que el promedio de concentración frente a una pantalla se desplomó de dos minutos y medio a solo 47 segundos en las últimas dos décadas. Ante este panorama, el gobierno federal y la comunidad académica insistieron en la necesidad de unir esfuerzos para proteger la salud mental y el desarrollo cognitivo de la infancia y la juventud mexicana.


