La Federación Mexicana de Futbol ha iniciado formalmente una nueva etapa en su proyecto deportivo tras la conclusión del ciclo mundialista de 2026. Con la salida de Javier Aguirre al finalizar la Copa del Mundo, la responsabilidad de dirigir el destino del combinado nacional ha recaído en Rafael Márquez, quien asume el cargo de director técnico con la misión de encabezar una renovación en el futbol mexicano.
En su presentación oficial ante los medios y la afición, Márquez enfatizó que su llegada no solo responde a un compromiso profesional, sino a un profundo orgullo por representar al país. El histórico capitán del Tri ha comenzado a desvelar los pilares de su estructura de trabajo, enfocándose en la integración de un cuerpo técnico multidisciplinario que combina experiencia táctica con una visión moderna del juego, adaptada a las exigencias del futbol internacional contemporáneo.
El armado del cuerpo técnico ha sido el punto central de sus primeras semanas de gestión, buscando rodearse de perfiles capaces de implementar una identidad futbolística clara y ofensiva. El proyecto, calificado como una apuesta a la continuidad y el desarrollo, busca cimentar las bases para los próximos años, distanciándose de las improvisaciones del pasado. Como pieza fundamental en su equipo de trabajo, Márquez ha sumado a Andrés Guardado como auxiliar técnico.
En el área de porteros, la responsabilidad recaerá en Alfredo Talavera, quien se integra al staff para trabajar específicamente con los guardametas. Además de los perfiles nacionales, Márquez ha concretado la incorporación de Juan Manuel Lillo como una figura clave en la asesoría estratégica. Finalmente, el cuerpo técnico se completa con colaboradores de la confianza del estratega, como Vidal Paloma, quien fungirá también como auxiliar técnico.


